La cuarentena en la que aprendimos a trabajar en remoto peligrosamente.
El estado de alarma por el coronavirus ha llegado.
Psst! Os hemos dejado un glosario de herramientas gratuitas para que podáis probar en este mundo desconocido del teletrabajo.
El país se sumerge inesperadamente en un periodo inaudito de espacios cerrados al público, bares cerrados, terrazas cerradas y, como no, oficinas cerradas a cal y canto. El COVID-19 no parecía más que una gripe estacionaria más, pero bajo su R0 enorme y su falta de vacuna a la vista ha hecho de este inicio de 2020 una montaña rusa que aún no ha dejado de acelerar. Poco sabemos de lo que nos espera en lo que queda de año, pero de momento tenemos que adaptarnos, también intentando (si podemos) continuar trabajando estas semanas de cuarentena que nos esperan.
En Dunkelheit & Draper trabajar en remoto es algo que tenemos incorporado por naturaleza.
Carlos lleva más de dos años y medio trabajando en remoto (y más de año y medio en un coworking precioso en pleno barrio de Ruzafa, Valencia) y Kalte lleva ya más de un año full remote alternando coworking y casa cuando estaba trabajando para una empresa extranjera, pero desde hace unos meses está casa, en una cafetería o en una terraza (la de casa cuenta y es preciosa y barata).

Trabajar en remoto es una jodienda si no estás preparado, y de hecho a Carlos le costó mucho acostumbrarse a trabajar en remoto de manera cómoda. Ojalá hubiese tenido un maestro sensei que le hubiese transmitido o al menos intentado transmitir, estos consejos que de maestros full-remote os traemos.
Antes de empezar, hablemos de trabajo en remoto y trabajo asíncrono.
El trabajo en remoto es aquel en el cual llevamos a cabo nuestro trabajo a distancia del resto de nuestros compañeros. Ya sea a distancia los unos de los otros (constelación de puestos de trabajo distribuidos en red) o a distancia de la empresa (satélites). Trabajar en remoto es hacerlo a través de herramientas para gestionar tareas, reuniones, llamadas y un sinfín de aplicaciones más como la de tomarse un café por skype con alguien random de la empresa.
Trabajar en la asincronía, por otro lado, es uno de los pros del remoto. Y es que no tienes que estar disponible a las mismas horas que el resto de tus compañeros para sacar adelante tus tareas y es que si estás concentrado no contestaras hasta más tarde ese email, por eso es importante tener tareas que no dependan de otros y saber trabajar autónomamente y sin la necesidad de estar a la vez que tu compañero si todos tenemos tareas bien definidas.
Es necesario tener una cultura de trabajo en remoto muy importante dentro de la empresa y dentro de los compañeros de trabajo, ya que ni todas las empresas están preparadas ni todos los compañeros están mentalizados.
En nuestro caso, tenemos compañeros o clientes que nos hablan por mail, Slack, Trello, Whatsapp… y porque no hay zumbidos de Messenger. Se habla tranquilamente y se establecen mecánicas de trabajo, canales de comunicación y formas de trabajo. Es sencillo, pero hay que comunicarlo.
Herramientas para la vida en remoto.
Personalmente, usamos diferentes herramientas. Para comunicarnos usamos Slack, tanto para chat con clientes como videoconferencias como establecer sinergias de trabajo. Para gestión de tareas Trello, donde establecemos tareas semanales, listas de tareas pendientes y demás. También, en el caso de proyectos grandes, abrimos tableros con clientes donde pueden señalarnos cambios, bugs o tareas a tener en cuenta. El correo es para hablar con clientes externos, futuros, mandar facturas y comunicarnos con asociados. El móvil es para emergencias, y nunca solemos darlo a nadie, ya que priorizamos el trabajo asíncrono y solemos marcarnos unos horarios muy flexibles que el cliente no tiene porqué conocer. De hecho si llamas a Kalte te encontrarás con que no se entera del teléfomo porque lo tiene en no molestar a las horas en las que está trabajando.
Márcate un horario
Los horarios son importantes. Kalte suele trabajar por franjas y días muy diferentes. Trabaja martes, miércoles y jueves a tope y suele usar más lunes y viernes para captación y planificación de nuestros asuntos internos. Aprovecha también para parar a mediodía alguna jornada y hacer deporte. Carlos en cambio suele marcarse todas las mañanas y tres tardes además de priorizar viernes para todas las reuniones con clientes y proveedores. Así no tiene tiempo de hacer deploy en producción y cargarse un contrato antes del fin de semana.
De todos modos, siempre puedes seguir el mismo horario que tenías en la empresa. En nuestro caso, no cambiaremos nuestros hábitos de trabajo (y lo recomendamos), seguiremos con nuestro horario e intentaremos no volvernos locos aunque es probable que nuestro Trello no se mueva demasiado estas dos semanas.
¡Vístete!
Otra de las cosas que hacemos (o intentamos hacer) es arreglarnos como si fuésemos a salir y acudir a una oficina. Incluso cuando nos quedamos en casa. Aunque no haya que ir a ningún sitio, hará que tu jornada no se alargue y no parezca una prolongación de tu vida privada, ayudará a separar mentalmente trabajo y ocio y te ayudará a cortar y levantarte del ordenador de manera más fácil. Carlos intentó un par de semanas lo de trabajar en pijama y acabó asqueado. Kalte es más pijama-friendly, aunque solo si va a hacer deporte a mitad mañana.






